martes, agosto 01, 2017

La visita de Alfredo kun


En estos días, mi amigo Alfredo estuvo por estas tierras. El Kun, ehr, Alfredo, es uno de los amigos que hice en la época en que escribía en este blog. En ese tiempo, chateábamos y nos comentábamos bastante, así que fue grato conocerle; por eso he desempolvado este sitio para dejar algunos recuerdos de su visita.

Como ahora estamos en verano, me hizo gracia verlo con su chaqueta. En Colombia, los costeños son famosos (o serán rumores) por viajar a tierra fría con pantaloneta y chanclas. Uno podría pensar que la idea es desafiar el clima local ¡jeje! Según me contaba él, es simplemente para destacar entre la monotonía.

La forma de hablar de los costeños es «hipnótica»; tiene un cantadito todo rítmico que absorbe todo tu limitado rango de atención. Bueno, al menos el mío, porque mientras escuchaba, estaba intentando buscar donde comíamos, y yo que suelo ser tan despistado... En fin, después de comer, nos reunimos con su amigo japonés, visitamos por un rato a mi amigo colombiano Yang (que a veces menciono aquí :P); luego fuimos a tomar algo por ahí, donde llegó la hermana del amigo japonés. Después fuimos los cuatro a otro sitio a seguir bebiendo (hace tiempos que no bebía tanto). Yo regresé a mi casa, antes de que pasara el último tren. Fue una noche muy agradable.

El sábado también nos vimos. Estuvimos en un «Spanish Meetup». Alfredo sacó a bailar a las chicas. Siempre decía que estaba fascinado con las japonesas. Hubo una escena algo graciosa en la que mi amigo paraguayo,Héctor, y un argentino llamado Sebas (que apenas había conocido), estábamos los tres mirando a Alfredo con su pareja de baile; entonces parecíamos como esos niños que no saben nadar, viendo a los otros disfrutando de la piscina ¡jaja! Me estuvo enseñando algunos pasos, pero es que realmente no disfruto el baile. Cuando se acabo la reunión, un mexicano nos dijo que fuéramos a un bar por ahí cerca. Entonces, con una chica japonesa y otros dos tíos que no recuerdo quién eran, fuimos a un bar donde habían muchos extranjeros. Ya era muy tarde, así que me tomé una cerveza, y me fui para no perder el último tren. Por cierto, al otro día, Alfredo tenía que tomar un avión, muy temprano. Al final, me contó que perdió el vuelo porque «no le sonó el despertador», pero cuando cuando lo vi en el FB, ya estaba en su destino, haciendo parranda. Esto lo cuento porque me parece admirable esa «frescura» de Alfredo, que no sé si es por ser costeño o por su forma de ser.

Aparte de algunos pasos de baile, Alfredo me mostró que me había vuelto un poco «cuadriculado» como los japoneses. Eso fue un shock porque yo me sentía el anarquista de las normas japonesas, el «ultimate gaijin», el laaatino por excelencia. Pero bueno, si comparamos a un rolo de sangre japonesa con un costeño de pura sepa... Y bueh, también me di cuenta que la impresión que doy en mis escritos es diferente a la que doy en persona. Me pregunto si Carlos, que es el primer amigo de los blogs que conocí en persona, habrá notado algo parecido. Otra cosa que me hizo notar Alfredo es que mi cambiadera de blogs afectó la audiencia (supongo que daba la impresión que estaba huyendo de mis pocos lectores :s, pero es que cada «blog madre» es una etapa distinta de mi vida :P). Ah, y que mi blog de Rastinnac era muy popular... para él y dos de nuestras amigas.

Bueno, antes que siga hablando y hablando de mí (una de las razones por las que dejé este sitio), quiero agradecerle a mi amigo por haberme soportado unas cuantas horas por aquí ¡JA! La pasé muy bien esos dos días. ¡Alfredo, que sigas viajando y disfrutando la vida!

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